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25 de noviembre – Día Internacional de la Lucha contra las Violencias hacia las Mujeres

Gasto o inversión: lo que las organizaciones siguen sin ver

Cada 25 de noviembre nos recuerda algo que todavía cuesta incorporar en el mundo del trabajo: las violencias por motivos de género no son un tema externo. Atraviesan la vida de quienes trabajan en las organizaciones y, por eso, también deberían formar parte de sus estrategias de bienestar, salud mental y retención.

Sin embargo, mientras muchas empresas invierten en programas de clima laboral o desarrollo, las políticas para prevenir o acompañar situaciones de violencia suelen quedar fuera del presupuesto, pensadas como un costo adicional o como un asunto privado. Esa separación también aparece en el campo de la salud mental: lo que se manifiesta como agotamiento, angustia o desconexión muchas veces es el emergente de experiencias más amplias, que pueden estar vinculadas a situaciones de violencia. No siempre es así, pero cuando lo es, ignorarlo vuelve incompletas las respuestas.

Algo similar ocurre con la retención de talentos. Se trabaja sobre motivación, reconocimiento o bienestar, pero pocas veces se considera cómo afectan estos procesos las personas que atraviesan violencias. Aunque todas y todos conocemos a alguien que pasó por eso, al pensarlo desde la organización suele aparecer distancia, como si no fuera parte del mapa laboral.

La invitación de este 25 de noviembre es simple: cambiar de lente.
No se trata de sumar más acciones, sino de ampliar la mirada.
La violencia no es un tema ajeno al trabajo: influye en el rendimiento, en el bienestar y en la permanencia. Contar con herramientas para acompañar estas situaciones no es un costo: es parte de una gestión responsable.